domingo, 28 de noviembre de 2010

"Sin Taboo" - Tránsito limeño

Desde que tengo uso de razón, siempre he escuchado que la gente se queja de la congestión que tienen la calles de Lima. Personalmente  nunca he sufrido algún percance por el tráfico, vivo cerca del colegio que estuve y también de la universidad en que estoy. No obstante, no puedo evitar sentir curiosidad por tantos comentarios de muchos amigos y familiares: "El tráfico de Lima esta hecha mierda", "Haber si ahora la alcaldesa arregla el problema de tránsito", etc. 

El problema del tráfico vehicular no solo se trata del tiempo que se pierde en colas inmensas de carros, unos tras otros, sino de muchos más; la contaminación ambiental que producen los carros estancados, la calle en donde están estancados se vuelve infernal, el dinero que se pierde en gasolina, se vuelve propicio a robos, el estrés que causa, entre muchos otros. 

¿Si tengo alguna solución? Pues en realidad... no. No he sentido personalmente este "gran problema" de Lima, no sabría como resolverlo. Les podría repetir lo que dice cada político sobre el tránsito (que todavía no arregla nada) pero ¿De qué serviría? De nada, es más, sé que les cansaría escuchar el mismo floro de siempre.

Solo espero que las quejas se silencien tras la entrada de la nueva alcaldesa.

Saludos y espero que mis compañeros columnistas que puedan tener experiencia de 1era mano con este problema, den su punto de vista.


Hitoshi Hiromoto  

sábado, 27 de noviembre de 2010

Debate-Transito en Lima

Hoy domingo, el tema de debate hablará sobre uno de los principales problemas de Lima, el tránsito. Si lo odias o lo amas comenta aquí, donde tu opinión será escuchada.

No vivas a presente


A veces es lindo recordar cosas del pasado y otras no, yo me coloco en el medio de estas dos situaciones, porque claro que me encanta recordar, pero también suelo ser muy masoquista, demasiado para mi gusto, aunque algunas veces no puedo quejarme. Lo de ayer, obvio que forma parte de nuestro pasado, pero también es esa vitamina que nos alimenta hacia el futuro que queremos y por el que tanto luchamos. El pasado nos llena de sabiduría, con todas las experiencias que vivimos día a día y  que quedan plasmadas en cada uno de nosotros. Con el futuro, definitivamente, podemos reivindicar muchas cosas de las que hicimos “ayer”; pensando en él (futuro), podemos planear nuestros actos para luego concretarlos y tener un poco de felicidad, podría decirse.
Yo, particularmente, no vivo a presente, para mí ya se fue, solo permanece conmigo unos cuantos segundos o menos y; de repente, ya, desapareció. ¿Sí? Sí, piénsalo, el presente se vuelve pasado y estas líneas ya las leíste y puedes decir que estuviste leyéndolas; es decir, ya estás hablando de lo que hiciste anteriormente. No sé, pero creo que no creo que exista un presente porque, bueno, ya te lo dije. Por eso, creo que vivo proyectándome; quiero decir, a futuro, pensar qué viviré mañana, alistar la ropa que voy a vestir mañana, me encanta planear lo que voy a hacer, caramba y vieras con que esmero he planificado mis vacaciones, lo tengo todo bajo control y espero que no me vaya nada mal.
Bueno, creo que no he aprovechado mi pasado magníficamente como lo hubiese querido, y por ello, busco refugiarme y un poco desahogarme en mi futuro, planeando todo con mucho detalle para que resulte excelente; y así, tal vez recordarlo con mucha nostalgia. No puedo decir que vivo a presente, porque no, porque sería como decirme que viva parte de mi pasado y uno no puede vivir de recuerdos, pero sí puede recordarlos. Y sí, vive a futuro mejor, bueno digo yo, pero tú decides.

Vania Cervantes Cahua