lunes, 21 de febrero de 2011

Una vista general

Hasta ahora, las encuestas dicen que el puntero de la primera vuelta sería Alejandro Toledo y además que está ganando con 10 o 11 puntos de ventaja. El segundo lugar se lo disputan entre Keiko y Castañeda, los dos candidatos de Alan. Pero se están viendo cosas sospechosas, al menos para mi.
La torpeza de Alan para el ataque a Toledo es sospechosa. La sobonería de Castañeda a Alan es increíblemente sospechosa. Los wikileaks de Toledo y Ollanta son sospechosos. Inclusive, la lista de Keiko es sospechosa. Entonces, en una campaña tan sospechosa, ¿qué se puede tomar como verdadero?
Primero que la política económica no va a cambiar mucho salga quien salga. Además se sabe que la educación no va a ser tomada en serio y que el narcotráfico va a seguir en un segundo plano, afectando muy peligrosamente toda la estabilidad del país. Y para sugerir algo a los candidatos, quiero hacer un pequeño diagnostico del país que pueden recibir en sus manos.
Un país con una educación malísima, que nadie se quiere encargar de y a la que nadie le puede plantear propuestas verdaderas. La educación es primordial, elemental y fundamental; creo que solucionando este, el más grande problema del país, varios problemas se solucionarían, sobre todo la delincuencia. Además, tenemos un país que tiene una bomba de tiempo por dentro: el narcotráfico. Esta bomba puede acabar con nosotros, puede hacer retroceder todo lo que ya hemos logrado y nos puede hacer llegar a extremos como México o Colombia en los 90’s. tenemos un país intolerante a las minorías y a lo nuevo, a lo que no va con la iglesia católica. Intolerante con los gays y con las mujeres. Intolerante con los jóvenes y con lo nuevo, intolerante con las ideas contrarias a ellas. Los candidatos recibirán un país con muchos conflictos sociales, con grupos radicales y con grupos conservadores, con una geografía complicada para gobernar y, seguramente, con un congreso cada vez peor.
Quiero finalizar aconsejando a los candidatos una cosa que salvaría o por lo menos, ayudaría mucho al país; reformen la educación. Refórmenla con infraestructura, con capacitación de los docentes, con cuidado por los niños y con una educación integral, en valores y en principios que le ayuden a ser buen ciudadano a los futuros hombres del país. Una última: ¡CIPRIANI INTOLERANTE!

Christian Soto

domingo, 20 de febrero de 2011

Una playa



Personalmente no soy muy amigo de la playa pero, y debo admitirlo, hay días como hoy en los que a uno de verdad le pica por meterse un chapuzón. Agregando esto a la primera afirmación, tampoco soy muy amigo de ir muy lejos (no puedo soportar un día fuera de Lima) en búsqueda de diversión… y con esto último quiero decir que si casi nunca se me ocurre estar en la playa, jamás se me ocurriría ir a una en el sur. Siendo sinceros: si alguien menciona la palabra “playa”, mi cerebro asocia el sonido con otra palabra… “Herradura”. Haciendo un recuento, y un poco para explicar mi predilección, mi familia lleva más de medio siglos yendo a la Herradura (para quien no lo sabe, o para quien no recuerda, esta playa tuvo su auge allá a mediados del siglo pasado, cuando Chorrillos era Chorrillos y el Centro de Lima era precisamente el centro de la ciudad), de modo que han podido presenciar cambios importantes no sólo con respecto a las edificaciones (¿alguien sabe si ya reabrieron La máquina del sabor o si aún hay gente que veranea en Las Gaviotas?) sino en relación a la playa misma. Así que en las líneas restantes les hablaré acerca de las transformaciones que yo he podido observar (de cómo recuerdo que era y cómo demonios está ahora).

Para los que me conocen saben muy bien lo mucho que yo puedo llegar a renegar acerca de la playa y los bañistas, pero tampoco puedo esconder que yo también fui playero y que en algún momento mi estación favorita del año fue el verano (estoy hablando de 1996 por lo menos), cuando ir a la Herradura dejando un día era obligatorio desde que comenzaba Enero hasta que tenía que pasarme arena en las piernas debido a las malaguas que salían por Cuaresma (“… mira mamá, son de muchos colores”). Para qué mentirles muchachos, era el paraíso: arena finita (excelente para armar pelotas de arena), agua cristalina, limpia, poca gente (esto también es importante), olas para todas las edades y todos los tamaños, los bufeos saltando en el horizonte (nunca supe que era un bufeo pero se parecen a los delfines) y la verdad es que con un lugar así, ¿por qué avergonzarme de haber sido playero? No recuerdo en qué momento se jodió todo, y para los que conocen del asunto saben que pasaré a hablar de las piedras que se posan en la orilla hasta el día de hoy. Piedras, montones de ellas, he escuchado que se ha vuelto el distintivo de esa playa, piedras, que raspan y hieren los pies, pero… ¿se han preguntado de dónde ostras salen tantas piedras? Digo, porque en la actualidad la Herradura parece más que una playa una fuente inagotable de materiales de construcción. Y por ahí, por ahí, preguntando a la misma gente que trabaja alquilando sombrillas y vendiendo cervezas te explicarán que la naturaleza puede ser perfecta pero no se salva de la estupidez humana, en otras palabras lo que te dirán es que las piedras llegaron después de que dinamitaran parte del cerro que separa a lo que fuera el paraíso de su contraparte, la Chira (así es, la playa donde mueren los niños por las granadas que dejan botadas los militares… un día tuve la desgracia de ir, no entiendo por qué… pero lo que si entiendo es que muchas gaviotas estaban tiradas sobre la orilla, muertas), que esa playa bien parece haber salido de una dantesca imagen del infierno. La idea era construir un pase que uniera el Edén con lo que bien podría ser el décimo círculo del infierno (aunque sólo existen nueve en el poema de Dante), y digo “idea” porque me parece que ni siquiera fue terminado… todo esto durante la gestión del alcalde chorrillano Augusto Miyashiro Yamashiro, reelegido cuchumil veces (ya que no todas sus ideas pueden ser malas… o desastrosas). Por otra parte tenemos la contaminación del agua, aunque esta no es muy frecuente hay que reconocer que hubo tiempos mejores, no he vuelto a ver el agua cristalina de antes. ¿Alguien más se ha fijado de cómo es que el mar avanza y la quita espacio a la arena seca? Pues en la Herradura parece que cada año el mar se come un par de metros de arena, de modo que en algún momento solo quedará una franja angosta, este fenómeno es verdaderamente interesante. Básicamente esos son los tres grandes cambios de los que me he percatado, lo alarmante es que la Herradura se esté transformando tan rápido (yo recién tengo 19 años y les estoy hablando de transformaciones ocurridas en el curso de 14 veranos). Sinceramente después de escribir esto me quedo con una pequeña duda: ¿qué demonios le pasa a esa playa durante los meses restantes? Estaría bueno averiguarlo. Sé muy bien que un texto como este generalmente termina en un llamado a la acción y todo pero lamento decirles que tampoco soy muy amigo de las causas perdidas, y digo “perdidas” porque estoy más que seguro de que mis hijos no llegarán a disfrutar de la Herradura.

Renato Guizado.

sábado, 19 de febrero de 2011

A ver, ¿Quién gasta más?

En todas las relaciones amorosas siempre hay alguien que está dispuesto a entregar más; quiero decir, que se preocupa más, que está más pendiente o simplemente los dos mantienen un nivel equitativo en la relación. Bueno, a lo que voy es que injustamente siempre hay alguien que gasta más, o sorprendentemente ninguno gasta nada - créanme existen.
Sin embargo, en nuestra sociedad es bien visto y admirado que el hombre gaste más; es decir, si van al cine ÉL tiene que correr con todos los gastos, las entradas, las gaseosas, la canchita y los taxis – una aclaración, por ejemplo, si estás en la pequeña ciudad de Ica los gastos son literalmente cómodos, pero pobrecitos los limeños que gastan en taxis, que no son para nada baratos.
Muchos hombres se endeudan con amigos, pidiendo prestado dinero para comprar un pequeño presente, porque son atentos y también tontos, no es necesario estar obsequiando regalos para que la chica esté feliz. Obviamente si cuentas con dinero, genial gasta lo que quieras y lo que no quieras, pero sino no abuses de lo poco que queda en tu bolsillo y mucho menos el de tus amigos.
Y chicas hay que ser un poquito más consciente, a pesar de que sus enamorados insistan en que son hombres y por ese motivo ellos tienen que solventar nuestros gastos, sería increíble que alguna vez la mujer invite toda una salida y experimenten lo que sienten los chicos. Y por favor, tampoco nos acostumbren para que después no se quejen con sus amig@s.

Vania Cervantes Cahua.