miércoles, 2 de febrero de 2011

¡Que se muera en la hoguera!


¡Que se muera en la hoguera! Fue la respuestas de muchos al enterarse que un padre violó a su hija de 7 meses. Gracias a este lamentable y horrible suceso, el debate sobre la implementación de la pena de muerte ha vuelto a surgir. Según una encuesta, de el diario El Comercio, el 75% de los encuestados piensan que se reduciría el crimen si se llegara a implementar la pena de muerte.


En mi humilde opinión, la pena debería ser implementada en casos extremos [violación a una bebé de 7 meses], en sí misma la pena en general (cualquier tipo) debería ser de orden resocializador, dar a entender al criminal que hizo mal y reincertarlo en la sociedad. No obstante, en los casos perdidos, no tendría que darse los tipos de penas tradicionales. 

El debate viene en cuanto como seres humanos, podemos o no decidir sobre la vida de otro ser humano. Aquí no viene de que dios nos dió la vida y solo él no la puede quitar; sino como todos somos seres humanos, quién no da el derecho a quitarle la vida a un igual. En mi punto de vista, al cometer estos crímenes atroces, la persona pierde ese carácter humano; en consecuencia, pierde la igualdad con el resto de la sociedad.

Espero que nuestros representantes tomen en cuenta la opinión del público y actuen por el beneficio de esta sociedad.

Hitoshi Hiromoto

Fuente: El Comercio, 2011.


Pd: Quería hacer esta columna sobre Luis Jaimes Cisneros, empero la noticia no podía ser dejada pasar. QDEP LJC.

martes, 1 de febrero de 2011

¿Carnavales?

Es clásico que en el mes de Febrero se celebren en Lima los famosos carnavales. Cada domingo de ese mes, los limeños celebran dicha festividad. La acción más recurrente es el arrojar agua a las mujeres. Pero, ¿es esa la mejor manera de celebrar? ¿Qué daños ocasiona esta celebración?
Como bien se sabe, el mundo pronto empezará a sufrir de carencia de agua. Algunos científicos estiman que por el año 2025 empezará a escasear el agua, entonces ¿deberíamos desperdiciar enormes cantidades de agua de esa manera? En el Perú, pareciese que poco nos importa este problema. Esto no es lo que sucede en Japón, en dónde el agua que se usa en el lavabo pasa al retrete. Con esto quiero dar a entender que ellos tienen a la protección del agua como parte de su día a día.
Otro punto en contra de los carnavales es el deterioro de la celebración. Por ejemplo, en algunos lugares de Lima, en vez de utilizarse agua, se hace uso de orines, barro, o pintura. Esto demuestra, primero que nada, una falta de respeto hacia el otro, y por otro lado, también queda en claro la falta de educación que existe en la ciudad.
Peor aún, en algunos lugares, se usa a los carnavales como excusa para realizar actos vandálicos en contra de las personas. Estos actos van desde robos, hasta abusos contra mujeres. En otros lares de Lima, incluso llegan a chocar pandillas. Esto evidencia una falta de educación en principios y moral en algunos ciudadanos de Lima.
Las municipalidades han tratado muchas veces de ponerle un alto a estos actos; sin embargo, es obvio que no han tenido resultado. Ante esto, me gustaría ver que propuestas tienen para este año las municipalidades. No hay que dejar que esta celebración se amargue.


domingo, 30 de enero de 2011

De "monseñores" y "maricones"

En declaraciones a la prensa, monseñor Bambarén, exclamó, “No digan gay, son maricones” dejando a la luz, toda la bajeza existente dentro de la doctrina de la iglesia católica. Él, obviamente, trató de insultar de la manera más criolla, como si fuera algo bueno, a la gente homosexual. Estas personas  tienen el derecho de que, por lo menos, se debata, alturadamente, sus derechos y que no se diga que no son temas trascendentales de la agenda política. Veamos algunos aspectos que a mi opinión, deben ser considerados para con estas personas.
Los homosexuales, aunque exista gente que no lo crea, no eligen ser homosexuales. Esto no es una opción y me lo explicó un sacerdote que enseña en la universidad Católica. El me dijo que un joven homosexual le expresó que quería dejar de ser gay, que quería alguna vez amar a una chica pero no podía, no podía amar a una persona que no sea hombre. Es como un heterosexual al que no se le puede pedir que ama a una persona de su sexo. Ser homosexual no es una opción, no es un capricho pero tampoco es una enfermedad.
Partiendo del hecho que somos iguales hete y homosexuales; el matrimonio es, por concepto, la unión de un hombre y una mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales (RAE). Pero hay gente que afirma que porque en el diccionario dice que el matrimonio es entre un hombre y una mujer, los homosexules no se pueden casar y, para no parecer homofóbicos; con asco, dicen que permitirían la unión civil entre gays. Los conceptos cambian, así se desarrolla el hombre a lo largo de la historia, derrotando paradigmas que limitan la mente del hombre. Hay monseñores y sacerdotes de la iglesia católica, infestada de actos de corrupción por el banco del vaticano y de actos de pedofilia, que se rasgan las vestiduras cuando se habla del matrimonio entre personas del mismo sexo y es que cuando se habla de progresar y de abrir la mente a nuevas ideas, la iglesia en mención parece que da la espalda. El matrimonio es un acto que se debe basar en el amor y en una decisión de un grupo de personas ante Dios y ante la ley, no se debe basar en conceptos añejos que pertenecen a tiempos anteriores a los nuestros.
Finalmente, hay gente que no quiere y que ve a la adopción de niños por parejas de personas homosexuales como si vieran al mismo diablo, y un poco más les da un paro cardiaco. La adopción de niños beneficiaría a muchas personas, primero a los propios niños, quienes podrían recibir amor humano y una vida mejor de la que reciben en las calles y en los albergues donde los recursos son insuficientes; también beneficiaría a los papas, quienes cumplirían su sueño de tener un niño a quien darle su amor, y que pueden amar igual a los niños que una pareja de heterosexuales; y beneficiaría a los albergues y al país recuperando muchos niños para el futuro del país.
Debo admitir que para el mayor funcionamiento de estos planteamientos, se debe mejorar la educación del país, que tiene una mayoría de personas resistentes a estas ideas y que no ven a las minorías sexuales como iguales. También creo que en el futuro, los homosexuales van a vencer las ideas conservadoras de mucha gente y que parece que la iglesia católica enarbola cada vez que se habla de homosexuales. No permitamos que unos señores que se dicen representantes de Dios en la tierra, discriminen a las mujeres, al no dejarlas ser sacerdotes, y a los homosexuales, al no dejarlos ser felices en igualdad.

Christian Soto